Donald Trump y Delcy Rodríguez se verán por primera vez cara a cara el martes en Nueva York. El presidente de EE UU y la presidenta encargada de Venezuela mantendrán un encuentro al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas, una cita que pone de manifiesto el rápido cambio que han experimentado las relaciones entre Washington y Caracas desde comienzos de este año.
La reunión ha sido confirmada por el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, quien explicó que se tratará de un «pull-aside», el término diplomático utilizado para describir un encuentro informal entre dirigentes, más breve y menos estructurado que una reunión bilateral. Está previsto que se produzca durante la recepción para líderes internacionales organizada por Trump con motivo de la Asamblea General. La agenda de la conversación no ha sido divulgada.
Pese a su carácter informal, el encuentro será el de mayor nivel entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela en más de una década. Barack Obama y Nicolás Maduro mantuvieron una breve conversación durante la Cumbre de las Américas celebrada en Panamá en abril de 2015. Rodríguez, por su parte, será la primera dirigente venezolana que participa como jefa de Estado en la Asamblea General desde que Maduro acudió a Nueva York en 2018.
El encuentro también servirá como fotografía de una relación bilateral que se ha transformado en menos de nueve meses.
El punto de inflexión llegó el pasado 3 de enero, cuando una operación militar estadounidense en Venezuela terminó con la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos para afrontar cargos ante la Justicia federal. Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta, asumió la presidencia de manera interina y comenzó un proceso de acercamiento con la Administración Trump.
La energía fue uno de los primeros terrenos de cooperación. En febrero, Rodríguez recibió en Caracas al secretario de Energía estadounidense, Chris Wright. Tras el encuentro, ambos gobiernos anunciaron una asociación energética a largo plazo que incluía conversaciones sobre petróleo, gas, minería y electricidad. Rodríguez presentó entonces la agenda energética como uno de los motores de la nueva relación entre ambos países.
Un mes después llegó el restablecimiento formal de las relaciones diplomáticas, interrumpidas desde 2019. A finales de marzo, Caracas anunció el envío de una delegación de diplomáticos a Washington para iniciar la nueva etapa de relaciones políticas y diplomáticas. El acercamiento continuó durante los meses siguientes y, en julio, una delegación de congresistas estadounidenses viajó a Caracas y se reunió con Rodríguez para abordar la agenda bilateral y cuestiones de defensa y seguridad fronteriza.
El petróleo ha terminado ocupando un lugar central en ese proceso. A finales de agosto, Trump anunció un amplio acuerdo energético que otorga al Gobierno estadounidense derechos sobre una operación que abarca más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas. El pacto incluye una participación del 35% para una oficina del Departamento de Defensa en la matriz de la empresa privada involucrada y derechos estadounidenses para adquirir parte de su producción. La Casa Blanca sostiene que el acuerdo busca simultáneamente aumentar el suministro energético para Estados Unidos y atraer inversiones para recuperar la industria petrolera venezolana.
La aproximación entre Washington y Caracas no ha eliminado, sin embargo, todos los elementos de fricción acumulados durante años. Estados Unidos mantiene sanciones relacionadas con Venezuela y el nuevo vínculo se desarrolla mientras Maduro permanece detenido en territorio estadounidense a la espera de juicio. Rodríguez, además, formó parte durante años del núcleo del Gobierno chavista y tuvo responsabilidades centrales durante el período de mayor confrontación con Washington.
Precisamente por ese pasado, la escena de Nueva York supone un cambio notable respecto a la relación que ambos países mantenían hasta hace apenas unos meses. Durante años, Estados Unidos y Venezuela carecieron de relaciones diplomáticas normales, mientras las sanciones, las acusaciones cruzadas y las disputas sobre la legitimidad política venezolana dominaron los contactos entre ambos gobiernos.
Ahora, la relación incluye nuevamente canales diplomáticos, contactos entre funcionarios, cooperación energética y conversaciones sobre seguridad. El encuentro entre Trump y Rodríguez añade por primera vez el contacto personal entre los dos dirigentes.

















